lunes, 29 de agosto de 2011

La Luna Negra



Hay cuatro fases lunares, cuatro períodos que son: la luna llena, la menguante, luna nueva y cuarto creciente. La Luna Negra tiene sus propias connotaciones astrológicas, aunque actualmente su significado haya sido velado por los astrólogos. Ha sido el renovado entusiasmo por la psicología lo que ha devuelto la atención hacia los principios enunciados por la Luna Negra.

La Luna Negra se refiere al período inmediatamente anterior al día de Luna Nueva y para las tradiciones no paganas, posteriores a la invasión y colonización del pensamiento religioso cristiano en la Europa Medieval, este día se convirtió en una noche nefasta, plagada de energías malignas.

Es un concepto actual, que continúa vivo en cada uno de nosotros. Pero actúa de incógnito, ya que casi siempre, más que ser concientes de quiénes somos y de qué estamos hechos, actuamos y pensamos de manera tan automática que a veces, nos engañamos a nosotros mismos. Esto alude a ese territorio conocido como la Sombra por la moderna psicología, término específicamente acuñado por el célebre psicólogo suizo Carl Gustav Jung.

Para Jung la Sombra se refería al hecho de que dentro de cada uno de nosotros existe una zona sombría, a veces impenetrable. Esto quiere decir un territorio en el cual no ha penetrado aún la luz de la Consciencia. Esta zona está provista de cualidades femeninas de receptividad, de una regeneración y de una fuerza totalmente caótica. Y a su vez, de una función creadora. Pero también, de nuestros deseos ocultos y reprimidos, nuestras experiencias dolorosas no asumidas y de todo aquello en nosotros que representa lo prohibido, el tabú.

Esta zona no puede ponerse bajo control, no es posible domesticarla o amansarla; de hecho, la razón no es el antídoto más apropiado pues el uso excesivo de la razón nos hace ignorarla o inhibirla. Con ello no conseguimos hacerla desaparecer, sino que más bien, se produce un fenómeno curioso: cuanto más se ignora esta zona oscura sus efectos son más terribles y poderosos en nosotros.

Esos territorios sombríos de nuestra psique suscitan en nosotros violentas convulsiones que afectan profundamente nuestras vidas. Esto se expresa en forma de accidentes, dramas pasionales, etc. La persona no sólo ha de conformarse con ver lo que le gusta de sí mismo o le complace, hay que encarar esos aspectos sombríos y comenzar a integrarlos en la luz de la Consciencia.

La Luna Negra deroga las prohibiciones y hace caer las máscaras, denuncia los prejuicios y pone en evidencia. En conclusión: molesta, provoca y perturba. Aunque en las mentes no pensantes esta fase produce aversión y hasta miedo; sin embargo, con un enfoque constructivo este período puede ser muy provechoso en el proceso del propio trabajo de crecimiento personal. Así, como para la aplicación de energías protectoras, la Magia Blanca y para alejar influencias negativas.

La Luna Negra está vinculada a Lilith. En la antigua Sumeria fue una Diosa anterior a Inanna, y asociada con la Luna. En la antigüedad su orientación era doble: masculina y femenina; esto es totalmente contrario a los atributos actuales de la Luna.

Tenemos en Lilith cualidades tanto venusianas como lunares, pero su complejidad reside en que tiene en su esencia cualidades de Plutón y Urano.

Los patriarcas del Antiguo Testamento se inspiraron mucho en los mitos mesopotámicos, decían que Lilith era una especie de demonio femenino, una divinidad que había caído; incluso que desafió a Yahvé penetrando en los sentidos divinos y sagrados de los misterios de la humanidad.

En Sumeria se la presentaba desnuda con dos leones tumbados y con una gran corona provista de dos largas alas que partían de sus hombros. Con sus dos manos levantaba el símbolo de Ishtar-Inanna-Afrodita-Venus.

Los estudiosos de la Qábala de la Edad Media se inspiraron en esta figura cuando crearon los veintidós Arcanos Mayores del Tarot, particularmente el arcano el Diablo.

Lilith es también, el icono de la mujer libre, emancipada del hombre; la mujer nunca sometida al macho, nacida con iguales derechos. En ella se encuentran las raíces profundas del feminismo. Diosa del goce, la sensualidad y sacralidad del cuerpo, de la alegría y la energía menstrual. Debe aclararse que la imagen de esta deidad arcáica fue sometida por la cultura patriarcal imperante a una fuerte manipulación negativa que la demonizó y la convirtió en épocas oscuras en un súcubo, vampiro que se alimentaba de los hombres.

Muy lejos de esta visión parcial y deformada, Lilith representa en nosotros la Gran Diosa, cuyo legado nos pertenece por derecho divino y que hemos de reclamar, para que podamos abandonar la mentalidad infantil e incosciente (oscuridad e ignorancia= Sombra) y habitar plenamente en nuestros cuerpos.

Lilith tiene innumerables rostros dependiendo del signo del zodiaco en el que se halla. Son varias las figuras míticas femeninas que la representan; las más importantes son las enumeradas siguiendo su orden de aparición en el zodiaco.

En Aries toma la forma de una diosa guerrera, como Valquiria o Atenea según la mitología germano-escandinava.

En Tauro es Afrodita-Venus, pero también podría ser Gea, la Tierra.

En Géminis es Psique y también la gran diosa egipcia, Isis.

En Cancer es Calipso la ninfao Circe la maga.

En Leo es la Diosa Cibeles o la Gran Madre.

En Virgo es Deméter o Antífona.

En Libra es Perséfone hija de Deméter.

En Escorpio es Artemisa la hermana de Apolo, se decía que cortaba el hilo de la vida.

En Sagitario es Diana la Cazadora o Hipólita la reina del amazonas.

En Capricornio es Hera la hija de Cronos-Saturno.

En Acuario es Basilea hija de Urano.

En Piscis era una sirena o Tetis, la hermana-esposa del océano.

Adaptado de "La Luna Negra", de Jacques Coutela; y otros textos.
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